Pienso en escribir y escribo



  Pienso en escribir y escribo.
  Las cuerdas de la orquesta vibran como si la caricia premonitoria de la muerte fuese un dejo de compasión.
  Pienso en escribir y escribo.
  El pelaje se amansa solo porque yo lo pienso, y lo escribo.
  Me caigo sobre el piano y las notas alborotadas me arrancan lágrimas, porque aun las dejo hacerlo.
  Y aunque pienso en no volver a llorar no lo escribo.
  La noche se añeja porque pienso en escribir, y escribo.
  La muerte ahora presagia en un solo de violín mi inevitable partida.
  Pienso en resistir y escribo; Que si resisto al escribir, pienso en escribir y escribo.
  No es justa mi muerte. No lo acepto, y lo escribo.
  Así que pienso vivir y lo escribo.
  La madrugada me abraza y el resplandor tornasolado me declara vencedor.
  Escribo que el canto de las aves me conmueve, que son las nueve, y ahora escribo que llueve.
  Miro a mi alrededor, miro el techo, y escribo que describo las goteras que pronto inundaran la habitación.

  Pienso en revivir, y entonces escribo sobre tu partida …

  Escribo que en algún momento podré salir de la habitación, de las lagrimas, de la muerte, y pienso dejar de escribir.


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