Me enredo
Soy pésimo para ser pesimista, ni encuentro óptimo ser optimista.
Odio los juego de palabras aunque juegue todo el tiempo con ellas.
Me enredo en los nudos y no me liberan los desenlaces.
Quiero manejar el lenguaje pero evito conducir el pensamiento.
Rara vez me contradigo aunque no diga lo que digo.
Trato de entender al mundo aunque de entender el mundo no se trate.
Las emociones son pequeñas pistas que la providencia nos dejo como instinto.
El instinto deja de ser guía cuando es azotado por el deseo.
Me desentiendo de los malos entendidos porque el mal tiende a tender sus redes en los desprevenidos.
Comprendo que la ignorancia apremia aunque sea grande el premio de salir de ella.
Perdí la calma solo por causas graves y encontré la búsqueda para recuperarla.
Me desconcierta con cierta frecuencia concertar con tu desconcierto.
Me deforma tu forma de la forma mas bella, porque en las formas formales muere el amor.
Odio la mentira, salvo aquellas pequeñas que dicen que tu cabello huele a cielo.
No creo en el paraíso aunque lo imagino cuando duermes sobre mi pecho.
No creo en el paraíso aunque lo imagino cuando duermes sobre mi pecho.
Soy un quisquilloso traductor de mi mismo, por eso te necesito de corrector e interprete.
Dejo de odiar porque calmo y la verdad asciende.
La vida me enseña una escuela que en la escuela no enseñan.
No pretendo que me ames incondicionalmente, prefiero que me conozcas incondicionalmente.
Me cuesta cerrar las ideas, porque las ideas cerradas mueren.
Dar muerte y el encierro tienen un costo que no se puede saldar ni con muerte ni con encierro.
Buscar la finalidad no es un fin que carece de fin.
Es un principio.

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