Nada se pierde, todo te transforma





He perdido el tiempo para ganar batallas.
Y perdí batallas para recuperar el tiempo.
He perdido el camino para ganar mi sendero.
Y encontré un sendero que abre mil caminos.
Perdí cierta ignorancia para ganar razones
Y perdí razones para crear teorías.

Perdí lo superficial para ganar agudeza.
Perdí la preocupación para ganar ligereza.
Así iluminé mis acciones y perdí las quejas.

Afortunadamente perdí de niño la envidia, así gané paz y valía.
He perdido soledades para ganar amigos.
Perdí conocidos y gane testigos.
Perdí la fortaleza para ganar templanza.
Perdí la moral prestada para ganar franqueza.

Por intuición perdí la rigidez de mente y gane un corazón flexible para siempre.

He perdido dinero para ganar valor.
Y perdí la codicia para ganar honor.
He perdido sueños para ganar realidades.
He perdido el ocio por habilidades.
Perdí unos silencios y gané mis sonidos.
Perdí todo miedo al tiempo acaecido.

Ahora perderé la rima pero no la verdad ni la poesía.

He perdido a mis hijos para ganar los hijos del mundo.
Me perdí a mi mismo para ganar el tú y el nosotros.
He perdido el miedo a que me ignoren y he ganado la mirada compasiva.
He perdido el miedo a la ignorancia para ganar la magia del aprendizaje.
He perdido mi niñez por una adultez madura.
Y he de perder mi adultez por una niñez sin tiempo.

Y como si esto no fuese suficiente perdida,
he perdido ante la muerte a un ser amado, y encontrar lo bueno en esa pérdida es la lección que inevitablemente tendremos que ganar.

He perdido el juicio para ganar cordura.
Y perdí la cordura para encontrar amor.

Pues ya lo ves, quizás he perdido toda esta vida por un pequeño aprendizaje, y por eso es que lo escribo, para que todo lo ganado al perder sea lo único que no se pierda jamas.

Aunque nada se pierde, todo te transforma.

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