Claroscuro
Mi mente se inquieta ante el silencio tenso del aire que infla repentinamente tu pecho.
El paisaje de tu forma se convierte en código secreto solo para mis manos.
Se vierte la miel de tus jadeos en el cuenco de mis oídos,
el deseo es dulce, la piel es salada,
como el mar, inverosímil de profundo, insuficiente ante la sed.
Trémulo y fantasmal, el abrazo de nuestros centros se vuelve eternidad.
Las ataduras de la mente se deshacen, las verdaderas alas del cuerpo se revelan ante lo puro.
Tus gemidos son el mantra que nos sincroniza en la danza de las almas, en el goce de las almas templadas para el vuelo.
El tiempo se acelera hasta quedar inmóvil.
Un haz de luz se filtra desde el confín del universo y me atraviesa como un rayo, sorpresivo, inevitable. Como único destino tu abismo.
Las chispas se adentran alborotadas en tu caos perfecto,
tus rincones inexplorados se llenan de la luz ancestral que vino de las estrellas.
El ojo de la cerradura atestigua sin mirar el secreto de la elevación.
La vida que sueño, y el sueño que es vida se despiertan en un claroscuro.
Un haz de luz se filtra desde el confín del universo y me atraviesa como un rayo, sorpresivo, inevitable. Como único destino tu abismo.
Las chispas se adentran alborotadas en tu caos perfecto,
tus rincones inexplorados se llenan de la luz ancestral que vino de las estrellas.
El ojo de la cerradura atestigua sin mirar el secreto de la elevación.
La vida que sueño, y el sueño que es vida se despiertan en un claroscuro.
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